
A mitad de la raya me encuentro
Al filo de una verdad o al borde de una mentira
A punto de traspasar la línea fronteriza que separa la soledad de la absoluta fortuna
La ausencia de la presencia y, el secreto de la evidencia,
De la odiosa necesidad de ti, de la abundancia de lo que no tengo, de lo que me falta
¿Y qué hacer si el instante así lo requiere?
¿Y cómo hacer si las circunstancias así lo ordenan?
Sumisa a tus exigencias de mujer sin nombre
De un alma llena y vacía de todo y de nada
Y permanezco en el letargo de este rojo idilio
Sosteniendo el contrapeso de tus idas y venidas
Solo porque quiero ver el amanecer de todas mis mañanas en la horizonte de todos tus besos
Tú, te has convertido en mis momentos de totalidad
Tú, te has transformado en la culminación de todos mis anhelos
Has llenado las noches de estrellas y cometas
Ahora siempre huele a abril
Has alterado el tic-tac de mi centro
Te has instalado en el núcleo de mi interior
Y aunque tengas que ausentarte de mi mirada insignificante cuando no estas
Te mantengo y permaneces, impoluto y puro
Como el recuerdo de tu voz aun palpable en mi memoria.

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